Caso presentado de forma anónima por discreción. Los hechos y las cifras son reales.
Contexto
Un distribuidor mayorista de lácteos en la Ciudad de México, con su cartera principal en restaurantes y negocios de alimentos. Su forma de vender es relacional: los pedidos llegan por WhatsApp, de clientes que ya los conocen. El reto era otro — atraer clientes nuevos, los que buscan un proveedor en Google y todavía no saben que esta empresa existe.
El problema real
El sitio anterior estaba montado sobre una plataforma de tienda en línea pesada y lenta, pensada para vender por catálogo en automático. Pero este negocio no vende así. El resultado: un sitio caro de mantener, lento en celular, que no aparecía en Google y que no atraía a un solo cliente nuevo. La herramienta no correspondía al negocio.
Lo que decidimos — y lo que descartamos
Lo más obvio habría sido rehacer la tienda en línea. Lo descartamos a propósito. El negocio no necesitaba vender en automático: necesitaba aparecer en el momento en que un posible cliente busca proveedor, y llevarlo a una conversación por WhatsApp.
Construimos un sitio rápido, pensado para Google desde el primer día, con páginas enfocadas en lo que la gente realmente busca y botones claros hacia WhatsApp en los puntos justos. Ligero, fácil de mantener, sin la maquinaria de una tienda que nadie iba a usar.
Resultado de la primera etapa
En los primeros meses (feb–mar 2025), con el sitio aún joven:
| Visitantes activos | 68 |
| De ellos, clientes nuevos | 63 — 92% |
| Tráfico orgánico de Google | en crecimiento |
| Concentración | CDMX y zona metropolitana |
Números modestos en volumen, y así los presentamos: lo relevante es la proporción. El sitio hacía su trabajo — traer prospectos que no conocían la marca. Las ventas fuertes del producto siguieron, como siempre, por WhatsApp: exactamente el canal al que el sitio estaba diseñado para llevar.
Y después: la relación creció
El sitio cumplió, y la conversación siguió. Juntos dimos un paso que muchos negocios posponen por miedo: entrar a vender en Amazon y Mercado Libre. No solo los montamos ahí — administramos esa operación de forma continua: listados, inventario y pedidos.
Hoy ese canal mueve alrededor de 10 unidades diarias —cerca de 300 al mes, unas 2,000 en siete meses— repartidas entre ambas plataformas, de manera recurrente. El siguiente paso ya está en marcha: incorporar el producto a Walmart y Liverpool, hoy en trámite.
Para el cliente, lo difícil de los marketplaces —el miedo a no saber operarlos— dejó de ser su problema. Es el nuestro.
Lo que no salió perfecto
Dejamos fuera, a conciencia, los pedidos en línea para clientes de bajo volumen en la primera versión. Era tentador incluirlo, pero habría retrasado el lanzamiento para resolver algo que el negocio aún no necesitaba. Preferimos entregar pronto lo que sí movía la aguja, aunque significara lanzar con menos.