Caso presentado de forma anónima por discreción. Los hechos y las cifras son reales.
Contexto
Una escuela Montessori con un sitio hecho hacía más de veinte años: HTML estático, nunca renovado, con información obsoleta. En su momento fue una solución válida; con el tiempo se quedó congelado. El dueño nos buscó en 2024 con dos metas claras: una imagen nueva, y poder publicar su propio contenido sin depender de nadie.
El problema real
Más allá del diseño viejo, había un problema que el cliente ni sabía que tenía: no tenía control de sus propios dominios. Al ser dominios .edu, se renuevan solos y nunca había tenido que pagar ni ocuparse de ellos — y con los años se perdió el rastro de dónde estaban y quién los administraba. Para renovar el sitio, primero había que recuperar el terreno sobre el que estaba parado.
Lo que decidimos — y lo que descartamos
Para darle al cliente lo que pedía —imagen nueva y autonomía para publicar— elegimos una plataforma de gestión de contenido con una plantilla hecha a su medida. Así la escuela podría administrar su propio sitio sin llamarnos para cada cambio.
Arrancamos con cuatro secciones y dejamos la estructura lista para crecer. Antes de salir a producción, capacitamos al personal en el manejo de la plataforma — porque una herramienta que el cliente no sabe usar no sirve de nada.
Lo que no salió perfecto
El arranque se topó con un obstáculo inesperado: recuperar los dominios. El cliente no sabía dónde estaban ni quién los tenía. Tuvimos que localizar al diseñador anterior y gestionar la transferencia — y lo hicimos a nombre del cliente, no al nuestro.
Hoy la escuela tiene el control de sus dominios y de su hospedaje a nivel cuenta. Sus activos son suyos, no nuestros. Nos costó tiempo al inicio, pero era la forma correcta de hacerlo.
Resultado
El sitio pasó de cuatro secciones a más de diez, y las sigue agregando el propio cliente. Publican sus artículos solos, se sienten cómodos con la herramienta, e integramos su contenido visual de redes para darle más vida.
La relación sigue viva desde 2024: el cliente administra su contenido con autonomía, nos consulta cuando tiene dudas, y nosotros nos mantenemos pendientes de lo que sí requiere mano técnica — sus cuentas de correo, las actualizaciones de la plataforma, ajustes ocasionales.
Autonomía para el cliente donde la quiere; respaldo nuestro donde lo necesita.